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escisión mecanismo de defensa ejemplo

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Según Lagache, la formación del yo ideal tiene implicaciones sadomasoquistas, especialmente la negación del otro correlativa de la afirmación de sí mismo (ver. - La “transferencia psicoanalítica” es un componente de la vida social, no solamente de la psicoterapia (presente igualmente en la. El DM es vital para la constitución del sujeto humano, pero requiere de una función complementaria y decisiva (también vital), que es la función paterna, que límita al DM. Vamos a describirlos a continuación: NEGACIÓN. El crimen acentuó su fragilidad mental, y es entonces cuando se le impone darle la vida que le había quitado (niega que la hubiera envenenado), a través de una escisión de su mente: él será su Madre (la personalidad dominante), y será Norman, alternativamente (cuando es ella, se viste como ella y utiliza una peluca), o en un mismo momento (por ejemplo, en forma de conversaciones entre las dos personalidades). Si es en el análisis, es un acto en el que el analista se encuentra comprometido ya que ha producido una respuesta propia “en acto”. Las personas tratan de reducir la ansiedad que sienten identificándose con el agresor. La proyección puede llevar a ideas de referencia (referir hacia sí mismo hechos circunstanciales, o actitudes ajenas, sin relación con la persona: “La gente murmura cosas mías cuando paso por su lado”), actitudes suspicaces (de desconfianza, de sospechar o ver la maldad o la mala intención en lo que dicen o hacen los demás), sentimientos de ser tratado injustamente, y, muy frecuentemente, a errores de juicio. La retirada de la libido objetal hacia el yo constituye el narcisismo secundario, que se observa especialmente en los estados psicóticos (hipocondría, delirio de grandeza). Freud atribuye un papel esencial a la proyección, asociada a la Introyección, en la génesis de la oposición sujeto (yo) - objeto (mundo exterior). - Un joven deja plantado a una amiga, con la que tenía una cita por la tarde, en casa de ella, habiendo salido con dos amigos al campo. El padre se ofende vivamente por la acusación, responsabilizando al famiilar, que estaba sentado en un banco, demasiado alejado de una niña tan pequeña. Fantasías conscientes (sueños diurnos), o preconscientes (ensueños subliminales), excesivas, que sustituyen la búsqueda de relaciones interpersonales o la resolución eficaz de conflictos o problemas. En el lado somático, la pulsión tiene su fuente en fenómenos orgánicos generadores de tensiones internas a las que el sujeto no puede escapar; pero, por el fin al que apunta y los objetos a los que se adhiere, la pulsión tiene un “destino” esencialmente psíquico. Retorno a un estado mental anterior, más primitivo o “infantil”, especialmente una etapa anterior del desarrollo psicosexual (ver más adelante, Fases libidinales), respecto al que se había experimentado una fijación, como medio para afrontar una situación de amenaza. Luego se utilizó el término para referirse a faltas de inscripción parciales con efectos diferentes a la producción de una psicosis. Así Lagache habla de un sistema superyó-ideal del yo, en cuyo interior establece una relación estructural: “... el superyó corresponde a la autoridad, y el ideal del yo a la manera en que el sujeto debe comportarse para responder a lo que espera la autoridad”. - La otra, por influencia de las pulsiones, reniega la realidad (separa al yo de la realidad) y la substituye por una producción del deseo. Según Melanie Klein, el mecanismo de idealización estaría inevitablemente unido al de disociación, y se vincula con una negación mágica omnipotente: las características indeseables del objeto son negadas, mientras simultáneamente es recubierto de bondad, amor, belleza, invulnerabilidad, poderes mágicos, poder omnipotente de protección, etc. El afecto es la expresión cualitativa de la cantidad de energía pulsional y de sus variaciones. De esta forma, la percepción de los demás queda deformada, y el individuo no integra como propios los aspectos cuya manifestación reconoce pero interpreta como reactiva y justificada por la actitud del otro. Un ejemplo de ello, es el proceso terapéutico (Persano, 2018). Las fantasías de identificación proyectiva podrían actuar también en estados patológicos como la despersonalización y la claustrofobia (Melanie Klein y Joan Riviere). La fase del espejo constituiría la matriz y el esbozo de lo que será el yo.2) Fase anal sádica (desde el año y medio hasta los 3 años), La relación de objeto está impregnada de significaciones ligadas a la función de defecación (expulsión-retención) y al valor simbólico de las heces: heces = regalo = dinero (Freud). La vivacidad de ciertas imágenes, especialmente en el sueño, producto de la condensación, es debida a que se hallan fuertemente catectizadas (cargadas de energía psíquica). Hasta cierto punto los juegos de devoración mutua entre amantes pueden tener este mismo carácter. -, a acciones humanas - una hazaña -, y a las personas que las realizan) y el concepto de sublimación química (cambio de estado de la materia sólida al estado gaseoso, sin pasar por el estado líquido). A continuación se expone cada uno de los mecanismos de defensa secundarios: La persona es totalmente consciente de lo que está ocurriendo, sin embargo, de manera voluntaria decide olvidar u omitirlo. Predomina la retención, la avaricia. Esta unificación imaginaria se efectúa por identificación con la imagen del semejante como forma total; se ilustra y se actualiza por la experiencia concreta en que el niño percibe su propia imagen en un espejo. - El deseo de un niño de exhibirse puede sublimarse en una carrera vocacional por el teatro. Este mecanismo parte de la base de la redirección de las emociones desde un objeto natural hacia otro, ya que, expresarlo sobre el primero de estos puede resultar demasiado angustioso. El origen de la crueldad infantil se atribuye a una pulsión de apoderamiento que en su origen no tendría como fin el sufrimiento del otro, sino que simplemente no lo tendría en cuenta (fase previa tanto a la compasión como al sadismo).Pulsión agresiva o destructiva, Pulsión de muerte dirigida hacia el mundo exterior, y cuyo fin es la destrucción del objeto.Deseo, Es la moción psíquica dirigida a recargar, o evocar, la imagen mnémica de una percepción, asociada a la huella mnémica de la excitación resultante de la necesidad, que supone restablecer la situación de la primera experiencia de satisfacción (tipo de experiencia originaria postulada por Freud, origen y modelo del deseo, consistente en el apaciguamiento, en el lactante, gracias a una intervención exterior, de una tensión interna creada por la necesidad). Pulsiones de autoconservación (pulsiones del yo). Fase del desarrollo psicosexual caracterizada por la organización de las pulsiones parciales bajo la primacía de las zonas genitales. Junto con la escisión del pecho, se produce la escisión del Yo, que busca el pecho bueno y rechaza el pecho malo. Es lo que uno se representa, lo que forma el contenido concreto de un acto de pensamiento, especialmente la reproducción de una percepción anterior. Lo que sustenta a una emoción es una energía asociada a una representación, por lo que psíquicamente sólo es un producto secundario o incidental (el mundo emocional es importante en tanto influyente en la vida de las personas, pero vivir dominado por él no hace sino que repitamos condicionamientos y no evolucionemos...). 3) Transformación del afecto en otro afecto, especialmente angustia (neurosis de angustia, melancolía). Dentro de psicología, este mecanismo es conocido a su vez como acting out. Reconocimiento verbal negativo de deseos, pensamientos o sentimientos (se expresan, pero se niegan como propios) hasta entonces reprimidos (ver primer ejemplo), oposición a una interpretación correcta del analista (que habrá de buscar entonces la confirmación en el contexto y en la evolución de la psicoterapia) o negativa a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o interna (o su importancia) que son evidentes para los demás. Cada uno de los protagonistas de este desplazamiento en cadena podría justificar su conducta por medio de racionalizaciones. Fuera de la psicopatología, la proyección interviene en algunas formas de pensamiento “normales”, como la superstición, la mitología o el animismo (los demonios o los aparecidos encarnarían lo no reconocido o rechazado de sí mismo, según Freud), y, en general, en la vida normal, o en la artística, donde se expresa con frecuencia el difuso límite que separa el sí mismo de la realidad externa.

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